BLOC DE NOTAS: PÁGINA 02 – EL DEFENSA CENTRAL

 

pizarraEn cada equipo de fútbol, debe haber una columna que mantenga rígida la estructura del sistema del juego. Y ellos son: el portero, el central el centrocampista y el delantero. El defensa central debe ser la figura impertérrita de la defensa, el que marque el guión defensivo de todo el equipo.

Como se suele decir: la casa se comienza construyendo por los cimientos, no por el tejado. Cierto es que intentar reforzar un equipo en cualquier línea, es primordial. Pero lo mejor es ir de atrás hacia adelante. En algunos equipos, la figura del portero (explicada en la nota anterior) no es tan extrovertida como uno desea, o con mucho carácter, lo que supone falta de una referencia en la parte de atrás de la zaga. Por lo que el siguiente apoyo para el míster en el campo debe ser el defensa central.

El defensa central no tiene un perfil definido. Nos podemos encontrar múltiples combinaciones: fuerte, fibroso, alto, delgado, bajo… Pero lo que sí deben tener en común cualquier resultado de los mencionados es: contundencia y valor. Lo mejor en una defensa central de cualquier equipo es tener dos estilos diferentes de centrales: uno que sea demasiado contundente y haga férreos marcajes; y otro que, a la vez de su valor en la lucha por cualquier balón, sepa sacar el balón jugado desde atrás o tenga la técnica suficiente para mandar balones en diagonal.

 

La figura del central es muy importante para la solidez de un equipo, puesto que:

 

  • Es la “sombra” del cerebro del equipo (el medio centro)
  • Controla la línea defensiva para que nadie esté por detrás de él para habilitar un posible fuera de juego
  • Avisa a sus compañeros en los cambios de marcajes
  • Desde atrás, puede ayudar a ubicar a algún compañero
  • A balón parado, una referencia para el remate o de falso rematador para asumir un posible doble marcaje y que quede un compañero suyo libre

Cuantas mayores responsabilidades estratégicas sea capaz de asumir el central, significará que tiene una gran visión de juego y la confianza del entrenador. Entenderse con sus otros compañeros de la “columna” del equipo, es muy importante para evitar posibles malas cesiones, o un error de marcaje que deje solo al delantero contra tu portero, una mala gestión del pase y perderlo en el medio campo…

 

El cambio estratégico en medio de un partido, puede obligar a quitar un central o acoplarlo al medio campo porque falta un jugador que destruya o marque el juego del centro del campo del contrario. Que el jugador sepa hacer una buena lectura del rival, es bueno para saber si hay que cambiar de defensa individual, zonal o mixta tanto en una defensa en movimiento como a balón parado (saques de esquina, faltas en la lateral del área…).

 

En el fútbol actual, no hay tantos defensas centrales con la autoridad que debería regir el perfil que describimos. Pero para conseguirlo, el trabajo en los años de cantera, es importante. Motivar al jugador, darle alguna responsabilidad poco a poco hasta ver dónde puede llegar, enseñarle a medir las entradas, subir a la línea de medios con el balón controlado para organizar el juego… Incluso, saber controlar la intensidad y la dureza de los marcajes y entradas para evitar expulsiones o tarjetas innecesarias que puedan acarrear la ausencia en próximos partidos por acumulación de amonestaciones.

Si es un jugador lento, el entrenador debe saber acoplar los movimientos suyos y enseñarle a tener una óptima posición en el campo que equilibre su carencia de velocidad. El entrenamiento exclusivo de la linea defensiva es, tan importante como los demás. Saber sacar al equipo en línea en determinadas ocasiones bien porque está su equipo haciendo un contraataque, porque hay que sacar a los compañeros tras un saque de esquina, aguantar en mitad de campo propio para evitar contraataques largos…

 

El físico de un central no impone sólo por su presencia. El carácter, su actitud en el campo, su seriedad y sobriedad en el terreno de juego, su solvencia en los despejes de balón, etc.

 

En el caso que un equipo juegue con dos centrales, el central lento suele coger al punta de ellos para evitar que juegue de espalda a la portería un metro o dos por delante de la línea defensiva, cubriendo un poco más de espacio el central rápido por si se le saliera del marcaje a su compañero y poder cerrar a tiempo cualquier incursión por el centro a portería. Aunque a la hora de hacer la cobertura por banda porque el lateral está subiendo con el balón controlado (o está doblando al extremo para iniciar una acción de ataque), el central lento a pesar de estar más cerca del lateral que ha subido, deberá cambiar su posición para que el central más rapido caiga más a banda y ocupar el ancho. A su vez, el lateral contrario, deberá cerrar más su posición y caer un poco más al centro de la defensa. Los repliegues, las coberturas y los marcajes, debe sincronizarlos con sus compañeros para evitar lagunas defensivas.