pizarraBLOC DE NOTAS: PÁGINA 04 – EL CENTROCAMPISTA

Al igual que en una máquina hay un motor que lo haga funcionar, en un equipo el centrocampista es vital para engranar los movimientos de sus compañeros. En esta nueva entrega del Bloc de Notas, vamos a hablar sobre otro de los componentes de la “columna vertebral” de un equipo: el centrocampista.

Es el jugador de campo que más espacio acapara a lo largo de un partido por la situación en la que se encuentra. Su implicación en cada movimiento estratégico tanto ofensivo o defensivo es esencial tanto para dar el último pase, o ser el que guarde las espaldas a otro compañero. Y aunque en algunas circunstancias del juego, la pelota no pase por sus pies, su capacidad de distribuir o de organizar a sus compañeros es importante.

Como venimos analizando en Al Otro Lado Del Banquillo, las posiciones en el fútbol tienen varios estilos dependiendo del juego del equipo o del estilo que quiera darle el entrenador. En este caso, hay varios adjetivos que describen las posibles variantes con respecto al jugador que ocupa la medular del equipo: defensivo, organizador y ofensivo.

Físicamente, nos podemos encontrar un gran abanico de posibilidades: desde pequeña a gran embergadura. Los hay que siendo bajos, físicamente son un pulmón para el equipo trabajando en la parecela defensiva, y otros… con la misma estructura física, tienen muchísimo talento en la distribución del juego por su visión en campo y en algunos casos, la facilidad de tener el último pase en sus botas por su gran técnica con el balón o sacando a balón parado una falta o un saque de esquina.

Si hablábamos que el central puede ser una pieza fundamental en un equipo si posee una gran visión de juego, el centrocampista es todavía aún más. Uno de sus mayores privilegios es que por él debe pasar el fútbol de su equipo y ser la referencia en todo momento. Para ello, su movilidad es importante actuando también como hombre de apoyo:

  • En alguna acción de banda, tanto si es por robo en defensa como si es un ataque, en la que debe realizar una pared o cambiar de banda el juego.
  • Tras un saque de puerta en corto del portero al lateral, el centrocampista baja un poco para recibir el balón y comenzar la creación del fútbol desde atrás.
  • En una acción de ataque a la portería contraria, llegando a la segunda línea para recibir un posible rechace para disparar a puerta.
  • Manejar el tempo del partido, sabiendo cuándo debe imprimir más velocidad al balón o cuando debe aguantar más la pelota.
  • La responsabilidad de mantener las líneas sin un exceso de separación para evitar que estén aislados los delanteros (por ejemplo) en una acción de ataque o que en una acción defensiva el rival juegue cómodo en nuestra parcela.
  • Siendo un pivote, uno de los centrocampistas hace de falso centrocampista único ocupando todo el ancho mientras el otro sube con el balón en una acción más ofensiva.

La implicación del jugador en los entrenamientos es importante tanto en los ejercicios tácticos como en los estratégicos. El jugador debe participar en las propuestas del cuerpo técnico en los ejercicios. Por ejemplo, acciones de ataque combinado desde el medio campo hasta portería con y sín oposición jugándose el pase a la banda y llegando en segunda línea en posible rechace. O en ejercicios defensivos como en saber presionar al mediopunta del equipo contrario o al jugador creativo para inhabilitarle cualquier opción de pase tanto en defensa zonal, como en la indivudal o mixta. También habría que incluir la capacidad de saber defender la pelota en sus pies en una posible presión cuerpo a cuerpo del rival (o vicecersa). En este tipo de acciones, tener siempre un compañero cerca (y no encima) ayudará si el centrocampista es capaz de levantar la cabeza y pasar la pelota. La importancia, como repito, de tener un jugador que sepa leer bien el fútbol en el centro del campo, ayudará a leer bien al rival y saber anticiparse en un pase a otro compañero suyo.

Pero no siempre es creatividad lo que caracteriza al centrocampista. Dependiendo del sistema de juego, nos encontraremos con más o menos centrocampistas especializados. Y es que, como decíamos al comenzar esta página del Bloc de Notas, dependiendo del estilo de juego del equipo, con un mismo sistema la posición en el campo es diferente. Nos podemos encontrar en un 1-4-4-2 en el que en el medio del campo lo componen un centrocampista de corte defensivo y otro de corte creativo. Con el mismo sistema, el rival puede jugar con dos de corte defensivo para tener un centro del campo fuerte. Evidentemente, en este caso, la creatividad en este equipo es menor y suelen hacer fútbol más directo y por bandas.

El centro del campo, podremos ver que un sólo futbolista puede acaparar tanto la destrucción como la creación, o siendo un tándem de dos jugadores que complementen las funciones. Algo más complejo pero también posible es el famoso “trivote”. Para todos ellos, saber ubicarse es importante.

  • Un solo hombre:
    a) Normalmente suele darse este caso en sistemas de juego donde el centro del campo es un rombo. Y su labor pasa tanto por la creatividad como por el corte defensivo al estar situado por delante de la defensa. Aunque suele estar apoyado en esta labor por los extremos haciendo de falso trivote.

b) En sistemas de juego como el 1-4-1-4-1. Suele colocarse delante de la defensa con la única tarea de cortar cualquier opción del punta o del mediapunta del equipo contrario. Suele ser un jugador rápido y sin miedo a jugarse una entrada al borde del área.

  • Dos jugadores:

Tanto si es pivote defensivo como si es un centrocampista defensivo y otro creativo… la posición es importante ya que no deben estar demasiado juntos ni demasiado replegados. Una ayuda para no equivocarse es limitar su parcela en el juego horizontal, y es establecer el medio del campo como máximo acercamiento si el compañero está más pegado a banda. Pasarse de ahí, suele ser un error puesto que el centrocampista más alejado de la banda de ataque, dejaría demasiado espacio en su espalda que debería ser cerrado por el extremo.

  • Trivote: El estilo es complejo puesto que las responsabilidades de los centrocampistas laterales, es mayor ya que ejercerán funciones de corte defensivo, creativo y… ofensivo haciendo de falsos extremos apoyando a los hombres más adelantados. Si uno de los jugadores se esconde en su juego, se desequilibrará el juego y el rival tendrá fácil por dónde romper al rival.

 

Uno de los problemas que hay que saber diferenciar al dirigir una plantilla es la funcionalidad y el rendimiento de los jugadores. No es lo mismo un futbolista ofensivo, que un media punta. Al igual que obligar a un centrocampista de corte defensivo, no se le puede obligar a tener una gran creatividad. Encontrar un centrocampista completo (corpulencia, fuerte en defensa, con gran técnica, con buena visión de juego y llegada), es muy complicado y para ello, el trabajo de los ojeadores en su búsqueda, así como el de los entrenadores de base sabiendo explotar las máximas cualidades de los mismos, es muy importante. Como por ejemplo, poder sustituir la figura de un centrocampista defensivo por un defensa central.

Es muy importante el estudio en el campo y el trabajo psicológico con el jugador para saber hasta dónde puede asimilar sus funciones y responsabilidades así como la capacidad de liderazgo. Teniendo un centrocampista (entiéndase “un” como figura no como número) con personalidad y con mucha visión dentro del campo, puede ayudar al entrenador durante el partido como en los entrenamientos para corregir y perfeccionar la estrategia. Así, entendiendo las pretensiones del entrenador, puede ser la voz del entrenador dentro del campo durante un partido.